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A todos nos afecta, a los que nos
dedicamos a esta bendita profesión y a los demás, a los
padres y no padres, porque alguna vez también fueron
alumnos. Nos quejamos, y podemos demostrar, de que se nos valora muy poco, cada
vez menos. Eso sí, las exigencias hacia nuestra persona crecen en intensidad. No
se nos perdona nada, algunos creen que no somos humanos.
Lo que viene a continuación me llegó al correo electrónico. Venía en un
mensaje como archivo adjunto, era un documento de Word. Sé
que lo escribió un tal Domingo, los apellidos los dejo
ocultos. O al menos ese es el nombre que figura en las
propiedades. Estoy totalmente de acuerdo con lo que escribe,
y le pido disculpas por atreverme a publicarlo. |
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Detectar caries,
problemas de oído, pies planos, personalidad, carencias
afectivas... y cuando llegas a tu casa con intrusillos en la
cabeza... ¡¡piojos!!
Hacer de papá y mamá con niños carentes de afecto, y no
tener derecho a que eso te afecte. Llevar a curar a Enrique
y dejar al resto de la clase sin atender. Hacer mil y una
reuniones para aclarar a padres, madres y alumnos que la
administración no enviará un sustituto.
Ir de colonias o de viaje de estudios, trabajar 24 horas al
día por la cara, ser
responsable de todo lo que pasa
y, además, pagar el canguro para tus hijos. Dar clase a
diferentes niveles, tener 200 alumnos, conocerles a todos
(por nombres y apellidos), motivarles y orientarles. Hacer,
restaurar, plastificar... el material de clase.
Documentarte, programar clases, preparar el material, ver
las novedades editoriales, hacer entrevistas a las familias,
y, por la noche, corregir exámenes y ejercicios. Coordinarte
con los ciclos, niveles y departamentos. Quererse reciclar
en horario lectivo, y tener que hacerlo en tu horario libre
y pagando.
Estar de interino trabajando 15 días en E. Infantil en
Fuenteovejuna, 1 mes en Osasuna, 3 meses en el aula de
Educación Especial de Villacarrillo y el resto del tiempo
dando inglés en Motril. Saber informática, psicología,
dibujo, mantenimiento de edificios, mecanografía, levantar
actas, libros de escolaridad, limpiar la multicopista,
arreglar la fotocopiadora, desatascar el wáter, rellenar los
papeles de la adscripción...
A esto hay que añadir el tener que hacer de psicólogo con los
padres/madres, escuchando sus problemas de pareja,
divorcios, cuernos, maltratos, alcoholismo... Sin tener
uno mismo derecho a tener problemas pues como todo el mundo
sabe, el profesor siempre es
feliz, los problemas los
tienen los demás. Además, normalmente, los profesores no
deben esperar un agradecimiento o un reconocimiento por toda
la labor hecha, hacer de
padre-madre-psicólogo-cuidador-enfermero-educador... no
merece un 'gracias' por todo ya que para eso nos pagan y
sobre todo, para eso tenemos
vacaciones... ¡¡muchas
vacaciones!!
Tampoco hay que olvidar las amenazas de padres, los insultos
e incluso agresiones... bueno, no sólo de padres, también de
algunos niños, eso sí, sin tener ningún derecho a
defenderse.
Y Dios nos libre de hacerlo...
Y aún así, ¡amamos nuestra
profesión!
¡¡Hay que joderse!! (con perdón)
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